A pocos meses de que fueron intervenidos, distintos inmuebles y fachadas del Centro Histórico de Puebla ya presentan signos de deterioro, grafiti y desprendimiento de pintura, situación que evidencia la falta de vigilancia para proteger el patrimonio rehabilitado.
Un recorrido por el primer cuadro de la ciudad y zonas aledañas permitió constatar el desgaste de diversos espacios atendidos por la Gerencia del Centro Histórico durante 2026, pese a que forman parte de los programas de conservación impulsados por el Ayuntamiento de Puebla.
Uno de los casos más visibles es el Templo de Santa Clara, considerado una de las joyas arquitectónicas de la zona, cuyo exterior fue intervenido a inicios de agosto. A pocas semanas de los trabajos, parte del acabado reciente ya presenta desprendimientos y signos de deterioro.
El templo forma parte de un paquete de mantenimiento anunciado en abril, con una inversión de dos millones de pesos para intervenir tres templos del Centro Histórico.
La problemática también alcanza a las casonas catalogadas ubicadas sobre la calle 16 Norte, a la altura de Casa Aguayo, donde los muros intervenidos presentan nuevas pintas de grafiti y un deterioro que amenaza con opacar los trabajos de restauración.
Mientras estas afectaciones persisten, las cuadrillas de la Gerencia del Centro Histórico mantienen las labores de conservación del patrimonio.
Actualmente, sobre la calle 8 Oriente, personal de construcción ejecuta 22 obras de reacondicionamiento de fachadas, con una inversión de 900 mil pesos, en el tramo comprendido entre la 2 Norte y la 8 Norte.
Los trabajos incluyen el raspado de pintura deteriorada, limpieza de muros y retiro de maleza muerta en remates superiores y cornisas.
Estas acciones forman parte del programa permanente de conservación de inmuebles habitacionales, comercios y templos religiosos del Centro Histórico.
Sin embargo, comerciantes y residentes consideran que los recursos destinados a recuperar las fachadas podrían resultar insuficientes si no se acompañan de medidas efectivas de vigilancia y seguridad.
El deterioro de inmuebles recién intervenidos representa no solo un problema de imagen urbana, sino también un reto para la conservación del patrimonio histórico de Puebla, ante la necesidad de evitar que las restauraciones vuelvan a ser blanco del vandalismo.
