Las remesas que reciben las familias mexicanas han perdido más de 20 por ciento de su poder adquisitivo durante el último año y medio, debido a la combinación de la inflación y la apreciación del peso frente al dólar, situación que también incide en el estancamiento del consumo, de acuerdo con integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico).
En la minuta de su más reciente reunión, publicada este jueves, uno de los miembros del banco central advirtió que estos recursos, al descontar el efecto de la inflación y convertirlos a pesos, han registrado una contracción en su capacidad para cubrir los gastos familiares.
El impacto ocurre en un contexto de debilidad del consumo privado, que entre enero y junio de 2026 creció apenas 0.8 por ciento. Aunque las compras de productos nacionales aumentaron 1.8 por ciento, el consumo de servicios y bienes importados mostró avances cercanos a cero.
A esta situación se suma la incertidumbre económica, que lleva a los hogares a posponer compras y reservar dinero ante posibles dificultades financieras.
De acuerdo con los datos citados, México recibió 5 mil 452 millones de dólares en remesas durante agosto, una disminución de 3.6 por ciento respecto al mismo mes de 2025. El número de operaciones cayó 6.4 por ciento, aunque el envío promedio aumentó 3 por ciento, hasta alcanzar 412 dólares.
Pese a la caída mensual interanual, entre enero y agosto de 2026 las remesas acumularon 41 mil 802 millones de dólares, un incremento de 2.2 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.
Banxico elevó su previsión de crecimiento económico para 2026 de 1.1 a 1.5 por ciento; sin embargo, advirtió que la recuperación continúa siendo desigual y persisten señales de debilidad en el empleo.
Además, la inflación general pasó de 3.1 a 3.42 por ciento, mientras que los precios de servicios como vivienda, educación y restaurantes continúan bajo presión, reduciendo la capacidad de compra de los hogares mexicanos.
