La mano de obra inmigrante continúa siendo fundamental para la producción agrícola estadounidense, mientras las políticas de deportación y el endurecimiento de los controles migratorios impulsados por el presidente Donald Trump generan opiniones divididas entre los habitantes de las comunidades rurales.
De acuerdo con una encuesta de Associated Press (AP) y KFF, publicada en octubre de 2026, cerca de siete de cada diez votantes rurales reconocen la importancia de los inmigrantes con estancia legal y de los trabajadores agrícolas temporales para la economía de sus localidades.
El estudio, realizado entre el 12 y el 24 de agosto a 2 mil 241 votantes registrados, reveló que aproximadamente un tercio considera positivas las medidas migratorias de Trump, otro tercio las percibe como negativas y alrededor del 30 por ciento asegura no haber observado cambios en su comunidad.
Estos resultados muestran el contraste entre el respaldo a los controles migratorios y la dependencia de trabajadores extranjeros en actividades como la siembra, el cuidado y la cosecha de alimentos.
Según el sondeo, alrededor del 40 por ciento de los participantes considera que Trump ha ido demasiado lejos en sus restricciones migratorias y deportaciones, aunque otros sectores respaldan estas medidas.
De cara a las elecciones intermedias de noviembre, la inmigración se mantiene como uno de los temas de debate en las zonas rurales, donde conviven distintas posturas sobre la seguridad fronteriza y la importancia económica de los trabajadores extranjeros.
La encuesta refleja que, pese a las diferencias políticas, existe un amplio reconocimiento del papel que desempeñan los inmigrantes en la agricultura y otras actividades esenciales de Estados Unidos.
