31 de agosto de 2026
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La crisis que enfrenta Volkswagen comienza a reflejarse con mayor fuerza en Puebla, luego de que la empresa confirmó la salida de 786 trabajadores de su planta ubicada en Cuautlancingo, como parte de un ajuste en su producción que contempla la eliminación de un turno en las líneas de Tiguan y Jetta.

La decisión ocurre en un contexto complicado para la industria automotriz, marcado por el crecimiento de los vehículos eléctricos, la mayor presencia de unidades fabricadas en China y las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos a los automóviles producidos fuera de su territorio.

En julio pasado, desde Alemania trascendió que Volkswagen analizaba una reducción de hasta 100 mil puestos de trabajo a nivel mundial, debido a los cambios que atraviesa el mercado automotriz y a la necesidad de reducir costos.

A esta situación se sumó el impacto de los aranceles aplicados por el gobierno de Estados Unidos a vehículos fabricados fuera de ese país. Para las armadoras instaladas en México, la medida representa un riesgo debido a que una parte importante de su producción tiene como destino el mercado estadounidense.

En Puebla, el escenario también estuvo marcado por la negociación salarial entre Volkswagen y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (Sitiavw). La empresa había planteado inicialmente un incremento inferior al 5 por ciento, mientras que los trabajadores demandaban un aumento de dos dígitos.

Finalmente, el sindicato logró un incremento salarial de 10.04 por ciento.

Sin embargo, pocos días después de que se conociera el acuerdo salarial, surgió la versión de que Volkswagen realizaría un recorte de aproximadamente mil 200 trabajadores, cifra que posteriormente fue precisada por la compañía.

De acuerdo con la información confirmada por la empresa, serán 786 empleados los que dejarán la planta de Cuautlancingo: 611 trabajadores sindicalizados con menor antigüedad y 175 empleados que optaron por el retiro voluntario.

La reducción de personal está relacionada con la eliminación de un turno de producción de los modelos Tiguan y Jetta, vehículos que tienen una importante participación en las exportaciones de la armadora hacia Estados Unidos.

Ante el anuncio, el Sitiavw se deslindó de los despidos y sostuvo que la reducción de personal no forma parte de la negociación salarial, pese a que el ajuste se dio poco después de concretarse el incremento para los trabajadores.

El sábado, empleados acudieron a las instalaciones del sindicato para conocer detalles sobre el proceso de liquidación. Algunos trabajadores señalaron que existe incertidumbre debido a que, según explicaron, no recibirían la totalidad de los beneficios laborales que esperaban al concluir su relación con la empresa.

El recorte representa uno de los ajustes laborales más relevantes para la planta de Volkswagen en Puebla durante los últimos años y genera preocupación por el posible impacto que tendrá en la economía local, particularmente en la cadena de proveedores y en las familias que dependen directa e indirectamente de la industria automotriz.

La situación mantiene la atención sobre el futuro de la armadora en Puebla, en momentos en que Volkswagen enfrenta una transformación global de su modelo de producción y un mercado internacional cada vez más competido.