POR ALEJANDRO VILLEGAS
Las declaraciones del ciudadano presidente 47 nunca pueden ser ignoradas, por más tranquilidad que se trate de exhibir desde palacio nacional, lo cierto es que lo expresado tiene un peso.
Por supuesto que el comercio entre México y Estados Unidos está asegurado y muy difícilmente podría frenarse, pero no como un logro gubernamental sino como una tendencia comercial que ha sido permanente a lo largo de siglos.
Hombres de empresa y ciudadanos en general, se han encargado de concretar un comercio que con los años fue regulado por los gobiernos, como parte de una tendencia global, que determinó la formación de grandes bloques comerciales.
En general los mercados son geográficos. Europa y Asia, cuentan con sus propios bloques económicos.
Pero en el caso de México y Estados Unidos, la sociedad comercial no se puede negar, ocultar o minimizar, como tampoco se deben desestimar los señalamientos del ciudadano presidente 47.
Desde palacio nacional se trata de sostener un discurso a modo que en los hechos se torna en complacencia y docilidad en todos los rubros, lo que índica que lo que se expresa con palabras difícilmente se sostiene en el plano real y siempre se cede, aunque en una medida que se considera mínima o preferencial.
Y evidentemente, en la relación de socios comerciales, hay que apreciar la verdadera dimensión y peso del país.
La vecindad geográfica tiene sus ventajas, pero ellas van aparejadas a un costo que se paga y con creces, ante un ciudadano presidente 47 al que le restan más de dos años de ejercicio y se caracteriza por ser un negociador duro.
Escuelas
La operación de escuelas militarizadas en el país, no es nueva, durante décadas su presencia y desempeño fue público.
Es claro que su existencia no es nueva, así como la disciplina que prevalece entre los integrantes de su comunidad.
Sin embargo, como consecuencia de un caso se ordena su cierre, en lugar de establecer un análisis profundo de la forma en que operan.
Lo que se aprecia es que las escuelas seguirán operando, con un cambio de nomenclatura, sin que se vaya al fondo del tema que en todo caso seria la forma en que se educa y disciplina a las y los alumnos.
Ese es el fondo, no la denominación ni el uso de uniformes que por años se toleró.
Pero la 4T se va por la opción de una acción efectista de alcance corto, en lugar de abordar el tema de fondo.
Con seguridad, consideran que como lo han hecho durante años, un cambio de nombre basta para que la situación desaparezca y darle vuelta a la página.
