28 de julio de 2026
omfil-1024x576

Como una afrenta a la corrupción calificó el presidente municipal de Cuautlancingo, Omar Muñoz Alfaro, la edificación del Hotel El Ameyal.


Ello al cuestionar la gestión de su antecesor, Filomeno Sarmiento Torres.


Una expresión que deja en evidencia el desconocimiento del significado de la palabra afrenta, por parte del edil de Cuautlancingo.


En su más elemental significado, se entiende por afrenta “un insulto de palabra o un acto de desprecio”.


La Real Academia de la Lengua Española define: “Vergüenza y deshonor que resulta de algún dicho o hecho, como la que se sigue de la imposición de penas por ciertos delitos”.


Y sugiere como sinónimos: ofensa, agravio, injuria, ultraje, desprecio, baldón, deshonor, deshonra, infamia, ignominia, insulto, vejación, burla, escarnio, desdén, vilipendio, denostación, zaherimiento.


En consecuencia, la expresión utilizada por el edil de Cuautlancingo, por decir lo menos es inadecuada y deja en claro su desconocimiento del uso de las palabras que utiliza.


Lo cierto, en el fondo es que el actual edil de Cuautlancingo, señaló que la edificación del hotel se consumó mediante la apropiación ilegítima de predios colindantes al parque recreativo El Ameyal con el único fin de privatizar un espacio público y convertirlo en un lucrativo negocio familiar bajo el amparo del poder.


Expresó, “es una falta de respeto al pueblo de Cuautlancingo que un espacio público se haya utilizado desde un inicio para promocionar un negocio privado. Utilizar predios que le pertenecían a la gente fue la antesala de un jugoso negocio personal”.