8 de julio de 2026
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La decisión de pausar el procedimiento confirma que los conflictos políticos deben resolverse con legalidad, diálogo y responsabilidad, no mediante presiones que pongan en riesgo la estabilidad del municipio.

El Congreso de Puebla actuó con prudencia al no avanzar de inmediato con la solicitud de revocación de mandato contra la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Guadalupe Lucero Bárcenas. Antes de convertir una inconformidad interna en una crisis institucional, corresponde privilegiar los acuerdos y revisar los hechos con seriedad.

La revocación de mandato no puede utilizarse como un recurso para dirimir diferencias políticas o desacuerdos entre integrantes de un Ayuntamiento. Es una figura excepcional que exige pruebas, causas sólidas y un procedimiento legal, no sólo posturas encontradas.

Lupita Bárcenas tiene derecho a continuar con el mandato que recibió de la ciudadanía y a responder con trabajo, resultados y apertura al diálogo. Acatlán necesita estabilidad para mantener en marcha sus programas, obras y acciones en favor de las familias, no un conflicto que desgaste a las instituciones.

La intervención de la Secretaría de Gobernación abre una oportunidad para que las partes encuentren una salida responsable. El interés colectivo debe estar por encima de las disputas personales: preservar la gobernabilidad de Acatlán también es respaldar a su gente y el proyecto municipal encabezado por Lupita Bárcenas.